SALIDA DEL SOL - TRES CRUCES

 

INTI PAKAREQ

Capac Negro

En la danza de los Capac Negro o (qhapaq negro) se rememora a los antiguos esclavos negros que, según la tradición oral, fueron traídos de la costa y de Bolivia a la región de Paucartambo a trabajar en las minas de oro y plata.

Se dice que los esclavos trajeron su devoción hacia la Virgen del Carmen de Lima donde aprendieron a adorarla. En los cantos de los qhapaq negro que son interpretados en quechua y en español, se hace referencia a su sufrimiento como esclavos y a su devoción por la Virgen del Carmen.

El hecho de compartir con los qhapaq qulla el privilegio de cantarle a la virgen hace que ambas comparsas se consideren cercanas a la virgen. Lo mismo sucede con la danza de los qhapaq ch’unchu, cuya cercanía a la virgen se debe a que son sus guardianes. Estas tres comparsas son consideradas las más importantes de la fiesta y se dice que estuvieron presentes desde sus inicios. En los distintos relatos que se cuentan acerca del origen de la devoción a la Virgen del Carmen los personajes de estas tres comparsas aparecen de una u otra manera como protagonistas. Hay referencias de una danza llamada waqcha negro que parece ser la misma danza, pero bailada por gente de menos recursos económicos (Villasante: 1980, 92). No se sabe si ambas danzas coexistieron o si una derivó en la otra. La versión que se conoce en la actualidad se baila desde hace 20 años; apareció con ocasión de la festividad del Inti Raymi, cuando un grupo de paucartambinos recrearon colectivamente esta danza que presentaron con el nombre de qhapaq negro. Al margen de la cronología real de ambas versiones, éstas deben ser concebidas en términos del proceso de mestización sobre el cual se ha discutido en la sección anterior. Se cuenta que la danza de los negros se reinició en los años ’70 con el Señor Raúl Aranibal (residente actualmente en Cuzco) como caporal y con la colaboración del señor David Villasante, quien asesoró a ésta y a otras comparsas para recuperar la música, la coreografía y el vestuario que en muchos casos se habían ido olvidando. Resulta especialmente notorio el interés que la comparsa de los qhapaq negro pone en presentarse como una comparsa cuya historia puede remontarse a los inicios de la fiesta. Esto y la preocupación por darse un lugar en los relatos de origen vinculados al culto de la imagen de la Virgen del Carmen y por asumir cada vez mayores responsabilidades rituales han convertido a esta comparsa en una de las más importantes de la fiesta.

Los qhapaq negro junto con los contradanza son comparsas que en su mayoría están integradas por paucartambinos o hijos de paucartambinos residentes fuera del pueblo, generalmente en Cuzco. En su mayoría son profesionales, empleados y comerciantes. El ingreso a estas comparsas es muy selectivo y existen listas de espera de personas que desean integrarlas, los que tienen que esperar varios años antes de poder ingresar. El primer requisito para el ingreso a la comparsa de los qhapaq negro es ser de ascendencia paucartambina. Además, hay que estar recomendado por algún miembro de la comparsa, es necesario acompañarla durante algunos años para demostrar fidelidad y cariño a la danza, así como una plena conciencia de lo que significa bailar para la virgen. Existe un consejo de los mayores (danzantes que bailan más de 15 años, aunque ya se hayan retirado), encargado de dar el visto bueno a cada nuevo integrante. Solamente la persona que ha pasado el cargo tiene derecho a integrar la danza automáticamente si lo desea; a lo que se llama derecho de fundadoría. La comparsa es muy exigente con la calidad del disfraz y los danzantes deben estar en la capacidad de renovarlo periódicamente y enriquecerlo para que siempre luzca bien, lo cual se convierte en un requisito económico para ingresar al grupo.

La comparsa está integrada por el caporal o rey negro, dos filas paralelas de soldados negros encabezadas por sus respectivos capitanes, y uno o dos niños. Los danzantes entonan sus cantos y un grupo de acordeón, violín, quena, arpa y un bombo (y en ocasiones con batería) hace el acompañamiento musical. El caporal de los qhapaq negro usa una matraca para marcar los cambios de una tonada musical a otra.
Saqra: En quechua saqra significa diablo, sin embargo, esta palabra tiene una connotación diferente que la palabra supay y que se entiende en el sentido de malvado y peligroso. El saqra, por el contrario, es un diablo travieso, tentador, personificado por diferentes animales: murciélago, chancho, perro, gato o gallo entre otros. Los saqra mantienen un juego de poder con la virgen, porque la tientan a ella y a la gente que asiste a la fiesta, pero al mismo tiempo no son capaces de mirarla de frente. Es por eso que cuando ella recorre en procesión el pueblo, los saqra, subidos en los techos, balcones y postes, se retuercen y se cubren la cara a su paso; los saqra tampoco pueden entrar a la iglesia con la máscara puesta. Sin embargo, al mismo tiempo, tienen la protección de la virgen porque durante los días de fiesta ella los libra de cualquier accidente. Según la tradición oral, los saqra llegaron al pueblo a terminar de construir el puente Carlos III, después de que muchos obreros habían caído al río.

La comparsa está integrada por Lucifer -caporal del grupo-, una china saqra o Luzbel -mujer acompañante del caporal- y dos filas de soldados diablos encabezadas por dos capitanes. También participan niños y niñas diablos a los que se les llama mascotas.
La música que acompaña a los saqra se interpreta con violines, quenas, un arpa, un acordeón y un bombo (eventualmente una batería y un güiro).
Los saqra también participan en la guerrilla. Cuando los qhapaq qulla mueren, éstos pasan con su nina carro (carro de fuego) para llevarse a los muertos al infierno. Ellos son los que «terminan la labor de los qhapaq ch’unchu». Este hecho les otorga una significativa importancia ritual, que los obliga a estar presentes en la fiesta, exigiendo a sus integrantes a hacer una junta en caso que no hubiera un karguyuq. La coreografía de los saqra es, además, una de las más complejas y largas de todas.

Por lo general, este grupo está integrado por estudiantes, profesores o empleados, que viven en Paucartambo o en Cuzco. He podido observar ciertas tensiones entre el grupo de los residentes en Paucartambo y el de los residentes en Cuzco, que se han hecho especialmente evidentes en el momento de elegir autoridades al interior de la comparsa. La residencia en Cuzco parece haberse convertido en una cualidad más valorada que, por ejemplo, los años de pertenecía al grupo, lo cual es interpretado por algunos como una falta de respeto a la autoridad. Este conflicto entre paucartambinos y no paucartambinos existe también en otras comparsas y puede observarse también entre las comparsas mismas. En este sentido, por ejemplo, las comparsas de los contradanza y los qhapaq negro son criticadas por otros grupos en el sentido que participan en ella personas que no tienen vínculos de parentesco con Paucartambo.

Fuente: MÁSCARA, TRANSFORMACIÓN E IDENTIDAD EN LOS ANDES. LA FIESTA DE LA VIRGEN DEL CARMEN autor Gisela Cánepa Koch publicada en Biblioteca Digital Andina